20 marzo 2011

Resaca

Legañas negras me contaminan la cara y
mi visión pos-dormida está empolvada de vos
¿Cuánto durará este halo de felicidad?

Yo nunca sé.
Pero pensar en tu ausencia
me resulta...

Evidente.
Difícil de contar todos los metros de distancia entre los dos.
Estás a mil millas,
más lejos que la lejanía.
Y yo, aquí:

Eternamente paciente, mi cara larga te aguarda
hasta que se derrumben mis ojos en espera
y se me caigan las pestañas,
rendidas a su destino,
y se me agriete el cemento de la piel de acero.

Pero feliz estaré en ese momento de entrega.
En el medio de la nada nuestros cuerpos se encontrarán.
Instantes efímeros de eternidades fugaces.

Todo el recuento a la mierda
se me quitará esta resaca.


(no se acabó de escribir ni revisar, pero al momento no doy más.. así que así quedará por ahora)

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