10 abril 2011

"Hoy es domingo"
Hace un poco meno de un año, empecé a escribir un poema con esa frase
sobre el encuentro subitáneo de un cuerpo demasiado lindo a mi lado.

A fin de cuentas, Michael no existía.
Pero las palabras que le dediqué, sí.
Mi poesía siempre ha documentado el éter de sentimientos que me rodea todo el tiempo,
sean sentimientos verdaderamente fundados o no,
siempre han sido los que siento y sufro,
los que me llevan a escribir.

La inspiración es así estraña.
Recuerdo varios palabras y momentos que me han instado a escribir.
El ijar huesudo de un pibe modelo en mi cama;
el resplandor de las gotas suspendidas en una planta carnívora,
el sentirme solitario en la vida, acompañado de unas pastis en mi bolsillo y unas lágrimas muy profundas y enmudecidas.

A lo largo de un año, he escrito varios poemas en los que hablo de momentos que ahora me parecen absurdos.
Absurdos en el sentido latino de la palabra: desafinados, desentonados.
Estos años de mi juventud son así.
No parece haber un hilo narrativo que los ate
más allá de mi yo poético.

Hoy es domingo,
y acabo de despertarme
y a diferencia de un domingo en abril del año pasado,
hoy no encontré un cuerpo alto y re flaco a mi costado.
Pero encontré una hoja en la que escribí ese poema,
y sé que el sentimiento de entrar por una ventana a lo subitáneo
siempre acompañará el despertarme en esta vida.

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