25 abril 2011

Migas de matzá se cayeron a mi cama
pero vos nunca estuviste acá.
El ansia de estas sábanas forma un nido
donde buscan reposar mis emociones entre más frívolas
y más urgentes.
Pero esas emociones son las que me atacan por la noche
alrededor de las 3
cuando sueño con tu cuerpo
que no llegué a tocar.

¿Para cuándo nuestro encuentro?
Acá vernos no quiere decir tomar un café o pasear juntos.

Mi cama solitaria pide tu atención...
Por la puerta semiabierta, ojeo el living e imagino cómo será cuando entrás por ese pasillo.
Como una escena de una película
la única manera que podría ser
porque tu torso real no se asomará nunca
al marco de esta puerta.
Porque tu torso real nunca se va a asomar
al costado mío.

Ya no es un poema, sino un pedido.
Volvete acá,
al lugar donde jamás estuviste.

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