01 junio 2011

Ocean Avenue

Voy a extrañar esta ciudad.
Desde que vine acá, me he vuelto una persona re fea
y muchas cosas me pasaron.
Conocí sentimientos que nunca antes existieron en mi vida
Tipo el odio. O el rechazo.
Aprendí a maltratar a la gente
y alcancé un nivel previamente inalcanzable de vanidad.

Pero, no obstante, acá sentado en el techo de mi edificio
y viendo desde arriba la Avenida Ocean
No puedo aceptar la posibilidad de que me vaya algún día (pronto) de este lugar.

A pesar de la mala persona que muchas veces fui
justito ahora aprecio todo lo que he aprendido en Nueva York
y son muchas las cosas que aprendí;
más que nada el valor de la amistad.

Que en este momento, veo pasar los autos
y pienso en cuán divertido sería dispararles burbujas con una pistola de juguete
como la que me compró Spencer Madsen la semana pasada.
Que miro el cielo y las estrellas brooklynites
y pienso en cuánto quisiera tirarme al suelo en el Prospect Park con Javier Calvo a filosofar hasta las 6 am.
Y el cansancio me agarra y quiero tomar un cortado en algún cafécito en la Village con Jaclyn Spector.

No quiero que este sea un poema
sino un testimonio de los sentimientos que tengo en este momento
al borde de irme de la ciudad que amé tanto.
La gente me pregunta por qué quiero huirme tanto de Nueva York.
Antes les decía que después de cuatro años había determinado que Nueva York no es la ciudad que pensaba que era.
Pero ahora entiendo que soy yo el que no es lo que pensaba que era.

Con esta ciudad, acabado, cansado, agotado.
Existencialmente incierto.
Emocionalmente inestable.
Listo para un cambio de aires.
Con miedo de lo que me darán.
Pero nada de esto me importa
en esta tranquilidad de Ocean Avenue, 2 am.

2 comentarios:

  1. BLOG es el tranvía de nuestro mundo íntimo, yo adoro el trayecto del tuyo, quiero mucho cada estación, disfruto y quiero tu no-poema sobre tu no-lugar también.

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  2. el punto geografico mas dificil de eludir es uno mismo.

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